Impuesto Sucesiones


Cuando fallece una persona y deja bienes a sus sucesores, éstos vienen obligados a pagar el Impuesto de Sucesiones.

Se trata de un impuesto directo, personal, subjetivo y progresivo que grava los incrementos patrimoniales obtenidos a título lucrativo por personas físicas.

El hecho imponible del Impuesto de Sucesiones lo constituye:

  • Las adquisiciones de bienes y derechos por herencia, legado o cualquier otro título sucesor.
  • La percepción de cantidades por los beneficiarios de contratos de seguros de vida, cuando el contratante sea persona distinta al beneficiario.

Los sujetos pasivos de este impuesto son:

  • Los herederos: En el caso de las adquisiciones “mortis causa”, esto es, por el fallecimiento de una persona.
  • Los beneficiarios: En los seguros de vida, siempre y cuando el beneficiario sea una persona distinta a la persona que contrató el seguro.

La base imponible está constituida por:

  • En las transmisiones mortis causa: por el valor neto de la adquisición individual de cada heredero, esto es, el valor real de los bienes y derechos, menos las cargas y los gastos deducibles.
  • En los seguros de vida: por las cantidades percibidas por el beneficiario. Estas cantidades se liquidan acumulando el importe recibido por el seguro al importe del resto de los bienes y derechos que integran la porción hereditaria del beneficiario.

Son deducibles en el impuesto de Sucesiones:

  • Las deudas que dejase contraídas el causante de la sucesión siempre que puedan ser acreditadas de alguna forma; se excluyen las deudas que el fallecido hubiese dejado contraídas a favor de alguno de los herederos, legatarios, ascendientes, descendientes o hermanos aunque éstos renuncien a su herencia.
  • Las cantidades que adeudase el fallecido en concepto de tributos al Estado, Comunidades Autónomas o Corporaciones Locales, a la Seguridad Social y que sean satisfechas por los herederos, albaceas o administradores del caudal hereditario, aunque correspondan a liquidaciones giradas después del fallecimiento.
  • Los gastos de última enfermedad, entierro y funeral así como los derivados de los juicios que puedan originarse en relación a la herencia

La base liquidable se obtiene aplicando a la base imponible las reducciones que son establecidas legalmente y dependen del grado de parentesco y afectividad que tuviese o tenga el fallecido o con el beneficiario.

Para calcular la cuota tributaria que debe hacerse efectiva, a la base liquidable se le aplica el porcentaje que en su caso haya establecido la Comunidad Autónoma correspondiente, y en su defecto, el que figura en la escala establecida en la ley Estatal.

La deuda tributaria se calcula aplicando a la cuota tributaria resultante, un coeficiente multiplicador dependiente del grado de parentesco y del patrimonio preexistente del sujeto pasivo.

El plazo para presentar el impuesto será de 6 meses a contar desde el fallecimiento o la declaración de fallecimiento del causante. Puede solicitarse prórroga para la presentación por un plazo de otros 6 meses, con devengo del interés de demora.

En Fussen Abogados tenemos abogados especializados en fiscalidad, que pueden ayudarle a calcular sus impuestos y a presentar recursos ante la administración tributaria.

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